Valeria Silva Matus
En medio de la discusión sobre las reformas al sistema electoral chileno, las cuales introdujeron multas por no votar y mayores exigencias para el voto extranjero, hay un sector de la ciudadanía que sigue fuera del debate: las personas no binarias. De cara a las elecciones de noviembre, no existe reconocimiento legal para aquellos que no se identifican como hombres o como mujeres, lo que deja en evidencia un vacío normativo y político en la democracia chilena.
El vacío legal
La Ley de identidad de género de 2018 permite realizar el cambio de nombre y sexo ante el registro civil, pero esto solo dentro del binomio masculino/femenino. De esta manera, se excluyen a quienes se identifican como no binarios, obligándolos a tener que emitir su voto bajo una categoría con la que no se sienten identificados. De hecho, en el año 2023 la corte suprema rechazó un recurso a través del cual una persona exigía su reconocimiento como “no binaria” en su cédula de identidad. La corte rechazó este recurso de reconocimiento no binario argumentando que esta opción no se encuentra contemplada actualmente por la legislación chilena.
Impacto en la participación
Para organizaciones de diversidad sexual, este vacío legal no solo es un problema simbólico, sino también práctico: “El Estado nos obliga a participar en un sistema que niega nuestra existencia”, afirman desde OTD Chile (Organizando Trans Diversidades).
Esta falta de reconocimiento se traduce en que en la práctica no existen protocolos para un trato respetuoso por parte de funcionarios y vocales de mesa, lo que lleva a que la experiencia de concurrir a las urnas se convierta en sinónimo de incomodad y discriminación, haciendo que finalmente los electores no binarios se sientan desmotivados a ejercer su derecho a sufragio y vean debilitada su confianza en el sistema democrático.
¿Qué pasa en el resto del mundo?
A diferencia de Chile que tiene un marco normativo binario, Argentina en el año 2021 incorporó la opción del marcador “X” en el Documento Nacional de Identidad (DNI) y en los pasaportes, otorgando una alternativa al masculino/femenino. De la misma manera lo hizo México, siendo emitidos en mayo del 2023 los primeros pasaportes con marcador “X”. En nuestro país, en cambio, ni el Congreso ni el Ejecutivo han puesto en la agenda una reforma que permita ampliar el reconocimiento. Sin embargo, en 2022 una sentencia de la Corte de Apelaciones ordenó al registro civil a emitir una cédula con marcador “X”. Este hito marcó un avance significativo para el reconocimiento de las identidades no binarias, pero lo cierto es que obtener una cédula de identidad no binaria en Chile implica un proceso judicial, ya que no existe una vía administrativa oficial para esto.
Una deuda pendiente En Chile, los avances en derechos para la diversidad sexual se han concentrado en temas como el matrimonio igualitario o la adopción homoparental, pero se ha dejado de lado a las personas no binarias, quienes finalmente son doblemente invisibilizadas: por un lado, debido a la falta de reconocimiento legal, y, por otro lado, debido a la falta de representación. De cara a las elecciones de noviembre, la falta de reconocimiento legal de las personas no binarias deja en evidencia los límites de la inclusión en la democracia chilena. Mientras las reformas sobre multas y voto extranjero han concentrado la atención, la garantía de derechos plenos para todas las identidades sigue siendo un tema invisibilizado.
